Departamento de Educación Física y Deporte

Las clases de educación física no sólo son una oportunidad para cuidar nuestro cuerpo. También son una oportunidad para desarrollar y reforzar diversas habilidades. Es decir, aumentar la actividad física en las escuelas contribuye significativamente al aprendizaje de nuestros alumnos.

El deporte refuerza la capacidad de trabajar en equipo. Esta es una habilidad necesaria para avanzar, no sólo en el deporte y el aula, sino también en otros ámbitos de la vida. Así, tanto en los deportes colectivos, e incluso en los individuales, se puede establecer una relación de trabajo que beneficie las relaciones interpersonales entre los alumnos y el profesor. Se trata de favorecer el bien común por encima del individual y priorizar lo que necesita el equipo por encima de los intereses personales. Si este tipo de valores no se inculcan desde pequeños, será difícil que después formen parte de nuestra filosofía de vida. Así, con el deporte, se refuerza el trabajo en equipo que después se puede replicar en la sala de clases.

Este es uno de los grandes beneficios del deporte para cualquier persona. Al practicar cualquier actividad física, el cuerpo libera tensiones y logra reponer energía para nuevos desafíos, ya sean físicos o mentales. El ejercicio incrementa la producción de norepirefrina, un químico que puede moderar la respuesta del cerebro al estrés. Mejora la habilidad de nuestro cuerpo a la hora de tratar con la tensión. Nuestros estudiantes logran despejarse y enfrentarse mejor al proceso de enseñanza-aprendizaje.

Cada clase de Educación Física, o cada entrenamiento, es un nuevo comienzo para los alumnos. Solo gracias al esfuerzo y la constancia alcanzarán las metas que se establecieron. De este modo, a través la perseverancia, pero principalmente de la auto-eficacia, el sentirse capaz de lograr las metas, podrán seguir enfrentando nuevos desafíos, ya sea en el deporte o en el aula.

La preparación es el único aspecto que puede poner límites a la consecución de metas; aspirar a algo de lo que no poseemos una preparación adecuada es jugar a buscar la frustración. Es por eso que imaginarse a sí mismo consiguiendo el éxito al superar las dificultades del camino generará sensaciones positivas en la autoconfianza y capacidades de uno mismo.

La actividad física mejora el aprendizaje y el rendimiento escolar: los beneficios del ejercicio en la salud integral del niño a nivel físico, mental y en la generación de valores son evidentes según los científicos.

La mayoría de los deportes requiere capacidad de concentración. Así, los estudiantes mejoran su estado de alerta y atención. El aprendizaje prepara y estimula las células nerviosas para que se unan las unas con las otras, que es la base celular para el aprendizaje de la nueva información. El ejercicio alienta el desarrollo de nuevas células nerviosas a partir de células madres en el hipocampo, un área del cerebro relacionada con la memoria y el aprendizaje. De esta forma, la práctica deportiva es una buena herramienta para aumentar la memoria y concentración.

Elementos claves en el proceso de aprendizaje.

Un estudio realizado por científicos de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, vuelve a poner de relevancia la importancia del ejercicio físico en los centros educativos. La investigación, realizada con niños de 9 años, demostró que éstos se concentraban mejor en tareas intelectuales tras una sesión de cinta de caminar que después de un rato de descanso. Los científicos apuntan a que estos resultados deberían ser considerados en la programación de las actividades de los escolares, especialmente, para aumentar el tiempo que los niños dedican a la gimnasia. La actividad física aumenta la capacidad de atención de los estudiantes y, por tanto, mejora su rendimiento académico, señala un estudio realizado por los mismos científicos de la Universidad de Illinois.

Además los niños adquirirán un mejor rendimiento académico y una mayor capacidad de atención, tendrán menos probabilidades de sufrir trastornos depresivos o de ansiedad, mejorará su estado anímico y emocional, reducirán las probabilidades de sufrir enfermedades en la edad adulta como la diabetes, la osteoporosis, la obesidad, enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer”. “Un estilo de vida activo durante la infancia puede tener efectos protectores sobre la salud del cerebro durante toda la vida”, afirman los autores del estudio estadounidense.

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