El Edificio

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El nuevo edificio del colegio San Juan Evangelista es único y se encuentra ubicado en la Calle Valle del Jerte, en el barrio de los Fresnos de Torrejón de Ardoz, una zona privilegiada y con todas las dotaciones públicas. Se trata de un edificio sorprendentemente moderno, innovador, práctico y con una estética futurista.

El tratamiento de la luz y el bioclimatismo son los pilares fundamentales sobre los que se sustenta el concepto del proyecto arquitectónico.

Proyecto Arquitectónico

Luz y bioclimatismo: estas son las dos consignas lanzadas durante el acto de la puesta de la primera piedra, en la presentación del proyecto, por parte del arquitecto autor del mismo, D. Francisco Muñoz, como ideas generadoras de la obra.

“El protagonismo de la luz en sus distintas gradaciones e intensidades, así como los modos en que será percibida por los alumnos: directa, indirecta, difusa, cálida, reflejada, y sus distintas naturalezas: física y simbólica, son la razón fundamental que han guiado la génesis de este proyecto” que comenzó la presentación con una imagen de unos niños estudiando junto a una ventana bañada por la luz como condensadora de la idea propuesta.

“Para ello se toma como material de la fachada el panel de policarbonato celular que aparte de aportar una imagen clara y contemporánea del edificio, permite el paso de la luz de una forma determinada sin disminuir excesivamente el aislamiento térmico”.

“Se consigue una iluminación más homogénea en todo el espacio, alcanzando mayores profundidades gracias al muro de luz propuesto en que se convierte toda la fachada”.

En cuanto a los aspectos bioclimáticos del edificio, el arquitecto Francisco Muñoz, indicó lo siguiente: “Se ha tenido muy en cuenta la disposición de los edificios en función del soleamiento. Mediante un estudio de sombras, durante las distintas estaciones del año, se ha podido determinar la importancia de la luz reflejada en la iluminación de las aulas sin el problema del deslumbramiento que ocurre normalmente con la luz directa de sur”.

“El ritmo bloque-patio permite una serie de mejoras en la captación solar y protección de la misma. Los aspectos pasivos del edificio redundan en este beneficio energético. Si se observan los pasillos (coloreados en rojo), estos se convierten en acumuladores de calor mediante la radiación solar, a la vez que ejercen la función de parasoles de protección de las aulas. El calor acumulado se transfiere en invierno a las aulas a través de los muros separadores mediante lo que se conoce como “lazo convectivo” que no es ni más ni menos, ayudar al movimiento natural que se da entre el aire frío y caliente. En verano, este lazo se interrumpe y se disipa mediante la ventilación cruzada que se da dada entre los patios. La plantación de árboles de hoja caduca intercalada en algunos patios ayuda a este control climático de los espacios que se pretende. Prueba de ello son los porches cubiertos que se generan en planta baja, como zonas de recreo en sombra y protegidas de la lluvia”.

El edificio se ha integrado dentro de un espacio verde, único en Torrejón, con más de 80 árboles y 500 plantas.

Más información del proyecto en la web del estudio de arquitectura: www.traza-arquitectura.com

“De esta forma, al mejorar la iluminación natural de las aulas, indirectamente, se produce un ahorro energético en iluminación artificial al reducir el consumo de energía eléctrica.”